Sunday, July 20, 2014

De como conoci a Victor Hugo Morales


Curiosa manera tiene la mente de esconder cosas y de pronto sacarlas de la galera sin ninguna razón aparente. Hoy recordaba como conocí a Victor Hugo Morales, bah, en realidad nunca lo conocí a el pero si tuve la desgracia de cruzarme con sus hermanos. Hace mucho tiempo, tanto que casi me da vergüenza decirlo, casi cuarenta años atrás. Yo tendría dieciséis, regresando de un baile tres o cuatro de la madrugada nos sentamos en un bar a comer algo y obviamente comentar los éxitos y fracasos de cada uno, éramos cinco o seis, dos tendrían entre veinte y veinticinco Heber y Freddy, dos bonachones que siempre nos acompañaban a los mas chicos para que no anduviéramos solos, ademas de tener un espíritu adolescente eran mas inocentes que nosotros a pesar de su edad; bueno tampoco tan inocentes porque Freddy era el que ponía la camioneta y nos hacia poner para la nafta. Estaba también el flaco Carlitos que tendría 15 también, mi hermano que tendría trece o catorce y alguien mas que no me acuerdo que también andaría por los quince calculo. Un bar céntrico, sobre la avenida mas importante de Montevideo,en aquel tiempo popular hoy legendario diría yo. De pronto llegaron tres tipos con tres chicas muy alegres llenando el lugar de risas y alboroto. No prestamos mucha atención, mucha diferencia generacional entre ellos y nosotros y eran tres parejas, nada que nos  desviara de nuestra sana y monótona costumbre de adelantar el desayuno para después irnos a dormir. En algún punto los vecinos de mesa empezaron a tornarse un poco molestos con tanta risa y gritos, a la vez vaya a saber porque extraña razón las chicas empezaron a mirarnos y dedicarnos tímida sonrisas primero y mas atrevidas insinuaciones mas tarde. Obviamente eso provoco que algunos de nosotros sino todos también esbozáramos muy solapadamente una sonrisa,  gesto amable de cordial vergüenza y desconcierto. Mas que nada éramos precavidos debido al tamaño de las bestias que las acompañaban. Habia una considerable diferencia de edad y mas notable era la disparidad física ya que ellos eran hombres hechos y derechos mientras nosotros una banda de adolescentes escuálidos y bastante despistados. Esto provoco la inmediata reacción de los tres caballeros andantes que seguramente en su derrotero nocturno a la búsqueda de alguna batalla para liberar la testosterona acumulada luego de horas de alcohol y cocaína, pensaron éramos alguna clase de pandilla de precoces violadores, buscando mancillar la virginidad de las tres prostitutas que los acompañaban. Ah perdón, olvide mencionar que tras iniciada la desigual contienda, recién caímos en la cuenta que en realidad las alegres doncellas eran chicas de la noche, ejerciendo el oficio mas viejo del mundo. Siguiendo el relato, luego de increparnos de una mesa a otra por unos breves instantes, lo que preveía que el objetivo tenia claramente un tinte mas bien bélico que conciliador. La cuestión es que sin darnos cuenta nos encontramos rodeados por los tres tipos que al estar nosotros sentados parecían todavía mas grandes de lo que eran, ninguno bajaba del metro ochenta. La discusión crecía sin provocar ninguna reacción de los parroquianos ni de los empleados del bar, el dueño incluido, que nos miraban sin poder creer lo que veían; no se si por lo grotesco o porque ya lo habían visto antes, de hecho ya habían pasado por esa situación varias veces, nos enteramos mas tarde. Ya no se conformaban con insultarnos con toda clase de epítetos y maldiciones, de ser posible querían agredirnos físicamente, o agredir a alguien; desigual batalla hubiera sido sino fuera porque de algún rincón de mi cerebro me vino la inspiración divina de desafiar a uno de ellos para desagraviar el honor mancillado de las vírgenes ofendidas. No tenia mucho para elegir, los dos hermanos de Victor Hugo Morales, dos gorilas enfurecidos con los ojos inyectados en sangre que parecían salidos de alguna película de horror, o el tercero que siendo un poco mas bajo me recordaba mucho a algún boxeador del momento, seria por el tabique quebrado o por la ausencia de algunas piezas dentales?, igual me imaginaba era mucho mas accesible que los dos orangutanes con claros signos de intoxicación. Debo admitir que esa también fue la primera vez que tuve contacto directo con una persona intoxicada por drogas de verdad. Volvamos. Establecimos las condiciones, afuera del bar, mano a mano y sin testigos que intervengan, los demás se quedaron adentro mirando por las ventanas del bar. Salimos y como si supiera que iba a pelear una batalla perdida de antemano empece a hablar con el sujeto llevando a algún terreno en el que pudiera vencerlo, tratando de apaciguar los ánimos a toda costa, y funciono.  La Naturaleza me dio algo que recién mucho mas tarde supe valorar y en aquel momento afloró y lo atribuí a la suerte o la gracia divina….el don de la persuasion.No puedo recordar el argumento, no se hacia donde supe desviar la discusión, lo que si se es que gracias a esa intervención nuestra honra quedo intacta, por lo menos en el aspecto físico. Lo que nunca pude olvidar, lo que me persiguió durante muchos años y aun me vuelve a la mente cada vez que veo al impresentable de Victor Hugo Morales es la imagen de los dos drogadictos inadaptados hermanos del susodicho. Todos los insultos, la mirada asesina en los ojos desorbitados por la rabia, y la imagen de mi hermano con su pubertad incipiente siendo basureado por estos energúmenos, es algo que todavía me encoge el corazón. Ahí me di cuenta que quería ser grande, tan grande como ellos para devolver el golpe. Pero ya sabemos que la vida no funciona de esa manera, el caso es que despejado el panorama, decidimos tomar algo para calmarnos y ya sin los primates a la vista nos apersonamos con el personal del restaurante para ver que los llevo a mantenerse inmutables mientras tres adultos se abusaban cruelmente de cuatro menores notablemente mas débiles. La reacción lógica hubiera sido llamar la atención de los delincuentes, o mejor aun, llamar a la policía, nada de eso paso. La excusa fue que eran los hermanos de VHM, gente bien conocida en la noche de Montevideo y no precisamente por la buena actitud, algo así como intocables para quienes los conocían y letales para ignorantes como nosotros, yo los llamaría criminales seudo mafiosos. A tal punto llegaba el temor que inspiraban estos depravados que el dueño del bar nos consolaba diciendo que de haber llamado a la policía, probablemente los detenidos hubiéramos sido nosotros, vano consuelo para nuestro orgullo gravemente herido. Como si fuera a aliviar el dolor de la humillación sufrida los empleados halagaban nuestra suerte de haber salido incólumes del embate de los Morales, nos contaron historias que hacían parecer este episodio como un paseo dominical; armas incluidas, estos patoteros sinvergüenzas eran bien conocidos en los antros de la noche por buscar pleitos, consumir drogas y sabe Dios que otras virtudes. Tiempo después, ya convertido en un hombre, paso por mi mente la loca idea de buscar revancha, los busque y para su fortuna (o la mía) ya se habían ido del país a cagarle la vida a los argentinos (para suerte de todos los uruguayos).A la distancia me di cuenta que fuimos muy afortunados de salir sin un rasguño tras un encuentro con estos criminales abusadores. La vida me llevo por muchos lugares y conocí muchas personas, por supuesto que algunas malas, pero creo que nadie se les acerca a estos animales. Estaban armados, drogados, y buscando una excusa para descargar su ira, mala combinación. A partir de ese momento empece a pensar que teniendo esos hermanos Victor Hugo Morales no podia ser una buena persona, el tiempo y principalmente el mismo VHM me dieron la razón. Debo reconocer que no es la mejor manera de conocer a un famoso.

1 comment:

  1. Quien intenta abusar de un nino merece el mayor desprecio y quien se esconde detras del poder para inspirador odio es un malvado...

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